La casa y el santuario de Piura, podemos decir que son símbolos muy elocuentes de la Viceprovincia, por su largo recorrido histórico y su actividad pastoral. Aquí los Redentoristas tenemos una larga y rica tradición de aproximadamente casi una centuria de años. Aquí unas breves pincelas histórica:
“Dios escribe recto con líneas torcidas”. Esta famosa frase, que a menudo solemos escuchar, se ha hecho realidad en la presencia de los Misioneros Redentoristas en Piura, ya que ellos se encuentran en esta ciudad debido a una persecución que tuvieron en Ecuador., en la noche del 2 al 3 julio de 1905: los Redentoristas de Riobamba fueron expulsados de su convento por orden del gobierno liberal masónico de Leonidas Plaza. En Guayaquil fueron embarcados rumbo al callao. Sus cohermanos en Lima los acogieron con mucha fraternidad. Los desterrados pertenecían a la viceprovincia del Pacífico Septentrional; por tanto, aunque Redentoristas, en Lima eran huéspedes. Por eso tenían que prever su futuro. Dos años más tarde nació la idea de una fundación en Piura.
Empezaron las negociaciones con el administrador apostólico de la diócesis de Trujillo, Mons. Ismael Puyrredon, a comienzos de 1907, quien les ofreció la parroquia de Catacaos. Los pioneros de esta fundación fueron los padres franceses Alfonso Baumer y Pablo Armando Bunodiére. A estos se les añadió el P. León Déletre. A pesar del decreto episcopal, la fundación no dio resultados porque el Rv. Eulogio García se negó a abandonar la parroquia. Los padres tuvieron que regresar a Piura y se hospedaron en casa de los Salescianos de Don Bosco, mientras buscaban algún arreglo.
Debido a las circunstancias adversas cinco veces estuvieron a punto de abandonarlo todo. El P. Bauner, por motivos de salud, tuvo que regresar a Colombia. El P. León Déletre, convencido de que “abandonar el proyecto sería un acto de cobardía” se quedó en Piura junto el P. Bunodiere. Trabajaron en la catequesis de las escuelas y en el apostolado del hospital Belén. Si bien los Redentoristas estaban en Piura, la fundación no recibía aprobación canónica. Para ello era necesario contar con casa e iglesia propias. Hasta que al final se les concedió la Iglesia de San Sebastián. Pero esto no significó el antídoto contra las dificultades.
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Frente a las numerosas penalidades, uno de los padres, sin previa consulta, envió un correo a Roma en el que manifestaba la imposibilidad de asegurar la fundación estable. Una orden superior exigía a los Redentoristas abandonar Piura. La ciudadanía protestó airada, pero la orden era inapelable. En Paita, antes de partir, el P. Déletre, sin perder ilusión y entusiasmo, movilizó fuerzas amigas y organizó un triduo a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Al segundo día llegó una contraorden de regresar a Piura, en donde el pueblo le tributó una espléndida recepción. El Gobierno de la Congregación ratificó todo cuanto se había hecho a favor de Piura, designando al P. Armando Bunodiere como primer superior canónico de la fundación. Regresaron a san Sebastián, a pesar de la resistencia del Párroco Pita.
El Gobierno de Lima intervino decididamente y les entregó de manera oficial y formal, el templo de San Sebastián con la casa adyacente. Desde aquella oportunidad los misioneros franceses, luego los italianos, más tarde los españoles, hoy los peruanos, han trabajado y siguen trabajando arduamente en la construcción del reino de Dios. Gracias a los Padres Italianos tenemos ahora el majestuoso templo dedicado a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, cuyo autor fue el padre Salvador Meschino, arquitecto de finos gustos. La fiesta a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (novena y procesión), uno de los eventos más hermosos de la tradición religiosa Piurana, es legado de es estos pioneros de la misión redentorista en Piura.
El santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Piura continúa siendo un lugar simbólico e importante de nuestro apostolado. Como es tradicional la celebración eucarística, el sacramento de la reconciliación, la dirección espiritual, la atención de los grupos, las pastoral vocacional, etc. Aquí también funciona el Aspirantado y el Gerardinado.
Actualmente ésta comunidad está integrada por los siguientes padres: Argimiro Gago Vicente (Superior y Rector del santuario), Manuel de Luis y Lorenzo, Edgar Zapata García, Walter Malca Rodas (Promotor Viceprovincial) y Germán Silupú Lau. |